Sencillas, humildes y tradicionales desde 1975.
Dos semanas que reúnen al Campo de la Matanza en torno a su ermita.
Las fiestas patronales de La Matanza se remontan a 1975, año de la construcción de la ermita donde se venera a la Virgen de la Fuensanta, en lo más alto del barrio de la Almazara. Desde entonces han sido, ante todo, humildes y tradicionales.
La Matanza es un núcleo de población disgregado en varios barrios — el Campo de la Matanza entre ellos. Sus fiestas, impulsadas cada año por la Comisión de Fiestas, son la ocasión en la que toda esa comunidad dispersa se reúne en torno a la plaza de la Ermita.
En las últimas décadas se han sumado actividades lúdicas de gran popularidad — desfile de carrozas, coronación de reinas, conciertos — sin perder el carácter cercano que las define desde el origen.
La Comisión de Fiestas, formada por vecinos voluntarios, diseña cada año un programa que combina lo religioso, lo cultural y lo lúdico.
Construida en lo más alto del barrio de la Almazara, es el corazón de las fiestas y sede de la Virgen de la Fuensanta durante todo el año.
La Romería en honor a la patrona marca cada año el pistoletazo de salida de las fiestas, con salida desde la ermita.
Uno de los momentos más esperados: premio a la carroza más divertida y original, con la participación de todo el vecindario.
Dos semanas de actividades religiosas, culturales y lúdicas con la plaza de la Ermita como escenario principal. Programa de referencia de la última edición — la Comisión de Fiestas confirma cada año las fechas exactas.
Un grupo de vecinos voluntarios diseña cada año el programa completo, sin depender de empresas externas. Es esa implicación la que mantiene vivas unas fiestas nacidas hace medio siglo alrededor de la ermita.
De la romería a la procesión final, las fiestas de La Matanza giran siempre en torno a la misma idea: la plaza de la Ermita como punto de encuentro de un vecindario repartido en distintos barrios.
La Cuadrilla Auroros de Santomera acompaña con su canto los momentos religiosos más importantes — la romería de apertura, la misa y ofrenda, y la misa mayor del último día — dando continuidad a una tradición que se remonta al origen mismo de estas fiestas.
Construida en 1975, es la sede de la Virgen de la Fuensanta durante todo el año y el escenario principal de la práctica totalidad del programa de fiestas.
La salida desde la ermita hacia las calles de La Matanza abre oficialmente las fiestas cada año.
Gala de coronación de las reinas infantiles y juveniles de las fiestas, uno de los actos más esperados.
Vecinos ataviados con sus mejores disfraces desfilan por las calles, con premio a la carroza más original.
El partido de fútbol que se repite cada año — el pique sano entre vecinos como parte de la tradición.
Su canto acompaña la romería, la misa y ofrenda, y la misa mayor — la banda sonora religiosa de las fiestas.
Tras la marcha senderista del 2 de septiembre, reparto de monas donadas por vecinos — una tradición muy querida.
La Virgen de la Fuensanta es el alma de La Matanza. Cada 7 de septiembre, el vecindario sale a la calle para acompañar en procesión a su patrona por las calles de la localidad. Es el momento más emotivo de las fiestas — el que une a quienes estuvieron antes con quienes vendrán después.
Durante todo el año, la ermita del barrio de la Almazara acoge a la Virgen de la Fuensanta. Son estas dos semanas de septiembre las que convierten su plaza en el punto de encuentro de todo el vecindario disgregado de La Matanza.
Unas fiestas sencillas y tradicionales, organizadas por y para el vecindario. Ven a conocer uno de los núcleos de población de Santomera.